sábado, 9 de mayo de 2015

Nietzsche, asesino (y con razón).


POLICÍA: Pero, ¿cómo es posible que haya hecho usted una cosa así?
NIETZSCHE: ¿Yo? Yo no he hecho nada.
POLICÍA: ¿Intenta decir que ese crimen se ha producido de forma espontánea?
NIETZSCHE: No, claro que no. Pero no he sido yo el único autor de esto. Ha sido el hombre.
POLICÍA: ¿Cómo el hombre? ¿Quién es “el hombre”?
NIETZSCHE: Oh, no es una persona si es lo que está usted pensando. Es el conjunto de hombres en general.
POLICÍA: Sabe que eso no tiene ningún sentido, ¿verdad? Y, además, ¿qué razones tendría la humanidad para realizar un acto como este?
NIETZSCHE: Porque los hombres no soportaban a alguien testigo de todo, que además descentraba y envilecía al hombre.
POLICÍA: Pero, ¿¡Cómo va Dios a envilecer al hombre!? Es una locura.
NIETZSCHE: Pues así era, porque el hombre atribuyó a Dios unos valores extraordinarios que no se atrevía a atribuirse a sí mismo. Además, Dios no era más que enemigo del hombre.
POLICÍA: ¿Enemigo? Pero si Dios era todo bondad.
NIETZSCHE: Eso es falso, Dios era Cristo, representante de los absurdos valores de los filósofos Dogmáticos.
POLICÍA: ¿Y qué tienen de malo estos filósofos? Tanto Platón como otros tantos ligados al cristianismo eran unos genios.
NIETZSCHE: No eran unos genios, ni mucho menos. Odiaban la vida.
POLICÍA: ¿Cómo van a odiar la vida?
NIETZSCHE: Ellos ponían la importancia en otra vida, no en esta. Esta vida para ellos no era más que un mero trámite para llegar a la otra. Pretendían separar entre cuerpo y alma, y esto nos descentra.
POLICÍA: Pero la voluntad de verdad decía que…
NIETZSCHE: ¡La voluntad de verdad no tiene ninguna validez! No es más que la necesidad de afirmar que la realidad es de una forma determinada.
POLICÍA: Pero es la voluntad de apoyar lo verdadero, y la verdad es importante.
NIETZSCHE: Se equivoca, la verdad no es más que un conjunto de generalizaciones. Los juicios importantes no son los verdaderos, sino los que favorezcan a la vida. Lo que es importante es la voluntad de poder.
POLICÍA: ¿Y esto qué es?
NIETZSCHE: Consiste en un término que percibo en un momento determinado y desde mi individualidad, y lo reivindico desde mi propia perspectiva.
POLICÍA: ¿Perspectiva?
NIETZSCHE: Sí, cada persona tiene su propia perspectiva, incluso usted, y todos debemos apoyar la nuestra, no tiene que haber una moral común que nos prive a todos de disfrutar de esta vida.
POLICÍA: Pero, si sólo existe esta vida como usted dice, ¿qué sentido tiene obrar bien?
NIETZSCHE: Bueno, es que la propia moral nos conduce a ello. De todas formas el Superhombre está por encima del Bien y del Mal.
POLICÍA: ¿El Superhombre? Explíquese.
NIETZSCHE: El Superhombre es el encargado de crear unos nuevos valores, y está por encima del hombre.
POLICÍA: ¿Qué nuevos valores?
NIETZSCHE: Dudo que realmente esto le importe demasiado, señor.
POLICÍA: Estoy tomándole declaración, de modo que debe proseguir.
NIETZSCHE: Está bien. Todo comienza con que el hombre está en un estado de sumisión en el que acepta todos los valores establecidos, es como un camello, pero en un momento negará todo, convirtiéndose en león.
POLICÍA: ¿En un león? ¿Habla usted de la reencarnación ahora?
NIETZSCHE: No, es simplemente una metáfora. Después de negar todo, se dará cuenta de que esto no le lleva a nada y descubrirá que hay que llegar a unos nuevos valores, pero para no afirmar nada sobre los ya existentes deberá crear unos nuevos de cero –evitando así caer en enunciados falsos-, y aquí surgirá el Nihilismo, con el hombre convertido en niño. Aparecerá entonces el Superhombre, encargado de estos nuevos valores.
POLICÍA: ¿Y cómo van a aparecer nuevos valores, siendo la realidad estática?
NIETZSCHE: Es que no es estática. El mundo está en movimiento y se transforma. Por ello no existen los conceptos tan utilizados anteriormente, sólo debemos hacer uso de las metáforas, que consisten en atribuir un nombre a una cosa en un momento determinado.
POLICÍA: ¿Y por qué en un momento determinado?
NIETZSCHE: Porque al existir el movimiento dicha cosa podría modificarse para la vez siguiente que quieras nombrarla, ergo no puedes darle un nombre fijo que la matematice.
POLICÍA: Pero entonces las ciencias sin conceptos… no son nada.
NIETZSCHE: Es que las ciencias, por mucho que hagan avanzar al hombre, están ligadas a valores anteriores, y cuantifican la realidad, ya que suprimen las cualidades de los objetos al ponerles un nombre determinado sin tener en cuenta el movimiento del que le hablo.
POLICÍA: ¿Cómo se definiría usted entonces?
NIETZSCHE: Como un vitalista, ya que apoyo esta vida. Soy el Anticristo, apoyando la idea del Superhombre y siguiendo las ideas del Nihilismo.
POLICÍA: No, me refería a que si se declara usted culpable o inocente.
NIETZSCHE: Culpable, pero con razones de peso para ejecutar este asesinato de Dios, y con la ayuda de todos los hombres. Además ha habido más crímenes no juzgados, señor.
POLICÍA: ¿Cómo cuál?
NIETZSCHE: Como el acto que realizaron los esclavos contra los señores. Nadie habla de la transmutación de valores.
POLICÍA: Me temo que no le sigo.
NIETZSCHE: Verá, los señores son valientes, aman la vida y el riesgo. En cambio, los esclavos son cobardes y temen a la vida, por ello no quieren vivir y siguen los valores impuestos por otros, siguen a los demás.
POLICÍA: ¿Y qué tiene esto de malo?
NIETZSCHE: Que los esclavos formularon una moral general para todos que tapaba a los señores y a la vida en sí, pero con el Nihilismo y la creación de nuevos valores esto se acabará, puesto que cada uno tendrá sus valores por la perspectiva de la que hemos hablado antes.
POLICÍA: Está bien, eso ya lo comprobaremos si ocurre el proceso de los hombres hasta llegar a ser niños, como usted dice. Pero no me ha explicado esas “razones de peso” de las que alardea.
NIETZSCHE: Ya le he dicho que Dios era testigo de todo, que envilecía al hombre, que lo descentraba… Y, además, cuanto más Dios hay, menos hombre queda, y por esto Dios estaba contra el hombre también.
POLICÍA: Veremos si esos argumentos valen al juez. Una última pregunta, ¿tenía alguna persona idea de que este crimen iba a ocurrir?
NIETZSCHE: Por supuesto, Zaratrustra, el profeta de la muerte de Dios.
POLICÍA: Está bien, mandaré que lo detengan entonces. ¿Tiene usted algo que decir antes de que lo encierre como sospechoso de asesinato de la muerte de Dios?
NIETZSCHE: Por supuesto. ¡Dios ha muerto, viva el Superhombre!

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